El insomnio infantil: causas y estrategias.

Causas del insomnio infantil:
Las causas conductuales y psicológicas de los problemas de sueño infantil más frecuentes son las siguientes:

  • Malos hábitos de sueño: La iniciación del sueño y la capacidad para mantenerlo suele estar marcado por una serie de circunstancias biológicas y por conductas aprendidas. Es decir, el organismo tiene que estar listo para el sueño, y para inducirlo a este estado es importante que se establezcan una serie rituales o conductas específicas en los momentos previos a ir a dormir. Algunas veces los problemas de insomnio infantil se presentan en mitad de la noche, es importante que el niño/a tenga interiorizado una serie de mecanismos que le ayuden a tranquilizarse y a conciliar el sueño de forma autónoma.
  • Estrés o ansiedad: El desarrollo infantil necesita de una rutina, el niño puede sentirse inseguro porque tiene problemas familiares, ansiedad de separación o miedos infantiles. Este tipo de insomnio suele aparecer de forma repentina, puede ser transitorio producido por factores de tipo personal, familiar o social. En estas circunstancias los niños muestran su ansiedad cambiando su conducta y resistiéndose a dormir. También pueden hacerlo si han tenido un día lleno de emociones, ya que dormir significaría dejar de hacer las cosas con las que estaban disfrutando. Los temores nocturnos del niño también pueden ser un problema, en este caso hay que apoyarle y dialogar con él sobre sus miedos. Normalmente en estos casos el tratamiento va más dirigido a solucionar el problema que causa la ansiedad, o a enseñar al niño a sobrellevarlo.

 

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En ocasiones el insomnio infantil puede estar causado por un problema médico, por eso es importante enviar al alumno/a que lo padezca a un pediatra o especialista para que establezca un diagnóstico adecuado. Por ejemplo: las alergias pueden fragmentar el sueño, mientras que la otitis, cólicos y otros dolores, pueden interrumpirlo. La apnea infantil o enuresis (micción involuntaria) pueden ser otras causas de insomnio infantil.
Si el insomnio se da a una edad temprana, las consecuencias que tiene para la salud física y mental tienden a agravarse. Además, una persona que tiene insomnio cuando es joven, tiene más probabilidades de sufrirlo en la edad adulta. Por otra parte, el niño se sentirá fatigado habitualmente y rendirá menos en la escuela, también estará muy irritable y tendrá constantes cambios de humor, lo que provocará que tenga más posibilidades de depresión cuando sea un adulto o un adolescente.
Un niño en edad escolar necesita dormir entre 10 y 11 horas.

Estrategias para mejorar el sueño:

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1. Proporcionar un entorno cómodo para dormir.
Es importante crear un entorno de sueño seguro y tranquilo para el niño/a que sea igual todas las noches. Para lograr esto es importante que:

  • El cuarto debe ser cómodo: ni muy frío ni muy caliente, tranquilo y oscuro. Si la habitación es demasiado oscura, enchufe una lamparita tenue y déjela encendida la noche entera. Si entra luz en la habitación de la calle o del sol, piense en colocar cortinas más gruesas para cubrir las ventanas.
  • El cuarto debe estar tranquilo de noche: es mejor evitar sonidos como la radio, la televisión o la música cuando el niño/a esté durmiendo, debido a que pueda despertarse cuando estos sonidos cesen durante la noche. Algunos niños se relajan con un “ruido blanco” o un sonido de fondo quedo y bajo, tal como un ventilador o un filtro de aire. Por lo general, no debe haber ruidos provocados por aparatos electrónicos, ni por hermanos/as, etc.
  • Piense en el entorno: A algunos niños/as les puede dificultar el sueño sonidos normales del hogar como el ruido de un grifo o de una cisterna. Además, incluso pueden influirles la textura de los pijamas o de la ropa de cama.

2. Establezca hábitos o rutinas regulares para acostarse.
Dichos hábitos deben ser breves, previsibles y esperados. Una rutina será eficaz si le enseña al niño/a a relajarse y a prepararse para dormir.
La rutina debe incluir actividades que tranquilicen al niño/a. Antes de acostarle, se debe evitar la música fuerte, la televisión, películas, vídeos, y juegos que puedan exaltarlo.
La rutina (que durará un mínimo de 15 minutos y nunca más de 60 minutos) que le preparé para ir a dormir debe iniciarse entre 15 y 30 minutos antes de la hora establecida para acostarse.

Consejos para llevar a cabo la rutina diaria de forma eficaz:

  • Debe realizarse en el ambiente tranquilo de la habitación del niño (aparte del baño, donde se realizarán las rutinas de aseo, si estas no le resultan estimulantes).
  • Debe ocurrir en el mismo orden cada noche, ya que le transmitirá calma.
  • Tener claro que actividades le tranquilizan (para incluirlas en la rutina preparatoria para el sueño) o le estimulan (para evitarlas o adelantarlas a una hora más temprana; por ejemplo, si las actividades de aseo, propias para ir a dormir, le resultan estimulantes se realizarán más temprano).

Ejemplo de una rutina diaria:

  1. Ponerse el pijama.
  2. Usar el inodoro.
  3. Lavarse las manos.
  4. Cepillarse los dientes.
  5. Beber agua.
  6. Leer un cuento.
  7. Acostarse.
  8. Dormir.

En algunos casos, se puede incluir técnicas de relajación antes de dormir. Por ejemplo: en el caso de niños/as que padezcan de ansiedad, TDAH, etc.

3. Mantener un horario regular.
Establezca una hora (adecuada para su edad) para que se acueste y respétela los siete días de la semana, en la medida de lo posible. Si en necesario realizar algún cambio, vuelva al anterior que funcionaba lo más pronto posible.
También es importante establecer un horario para la siesta (si la realiza) y para la realización de las comidas.

4. Promueva actividades y hábitos que faciliten el sueño.

  • Hacer ejercicio físico. Esto le ayudará a dormir mejor de noche. Los niños y adultos que hacen deporte tienen más facilidad para dormirse y duermen más profundamente. Procure que el deporte se haga por la mañana o en las primeras horas de la tarde, pues el ejercicio estimulante cerca de la hora de dormir dificulta el sueño. Asegúrese de que toda actividad ardua o agotadora termine de dos a tres horas antes de acostarse.
  • Respecto a los alimentos y bebidas:
    • Evitar cenas copiosas.
    • Evitar alimentos y bebidas que contengan cafeína, así como los dulces, ya que tienen efectos estimulantes.

Fuentes:
https://www.iis.es/problemas-trastornos-del-sueno-infantil-en-ninos-insomnio-especialista/
https://www.aepap.org/sites/default/files/cursoaepap2015p117-128.pdf
https://congresosepeap.com/images/site/Libro_SEPEAP_CONGRESO_VALENCIA_2014.pdf
https://www.cognifit.com/es/insomnio-infantil

 

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